Me duelen los labios del veneno del aire, del veneno este que me entra por dentro, de saber que el camino hasta tí es muy corto, pero me da miedo que un día, se haga largo. Me duele la boca de no besarte tanto, de que subo cuestas para llegar ti, pero realmente me estoy alejando de mi. Me alejo de lo que creía, de lo que quería, pero ahora lo que quiero, es justo lo que no puedo tener. Me duelen los labios del frío que corre, que corre y me corta el cuerpo y los cinco sentidos.
Sentidos que no me dejar ver que todo lo que tu estás llenado ahora, despues será un vacio más grande del que había antes de que llegaras. Pero que te voy a decir, si yo acabo de llegar...
Aunque, quizás, llenándome ahora, me haces felíz. Hace ocho grados y ando por la calle mojada por la lluvia. He decidido andar todo el camino de vuelta, aunque eso es lo que más desearía en este momento, darme la vuelta para volver atrás y verte; solo un segundo más. Sólo un segundo estaría bien, sería perfecto.
Te escribo porque no sé hablar, porque hablo tanto conmigo mismo por dentro, que se me olvida como hacerlo contigo, hacia afuera.
(...de vuelta a casa...despues de verte...)
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